Paid media

El cupón que le regalás al que ya iba a comprar

Un descuento parejo para toda la base regala margen a quien ya tenía la decisión tomada y no alcanza a mover a quien dudaba. La alternativa es asignar el incentivo por probabilidad de conversión: nada para el que compra igual, la ayuda justa para el que está en el borde, y un grupo de control para comprobar que la promo movió ventas que no existían.

Una compradora con la bolsa ya llena rechaza con la mano un cupón de descuento que le ofrecen en la caja

Lo que importa

  • Un descuento parejo transfiere margen al cliente que ya tenía la decisión tomada.
  • El incentivo se asigna por probabilidad de conversión, no por igualdad: quien compra igual no necesita ayuda.
  • Diferir el cupón a la segunda visita separa al comprador decidido del que estaba dudando.
  • Envío gratis, cuotas o acceso anticipado mueven al indeciso costando menos margen que un porcentaje sobre el precio.
  • Un descuento repetido deja de ser un incentivo y se convierte en tu precio real.
  • Sin grupo de control no sabes si la promo movió ventas o solo las abarató: es la misma lógica de un test de incrementalidad.

Casi todo el presupuesto de promociones termina en el bolsillo de gente que compraba igual.

El mecanismo es simple. Mandas un cupón del quince por ciento a toda la base. Lo usa quien ya tenía el carrito armado y venía a pagar. Ves ventas con cupón, festejas la campaña, y lo único que pasó fue que entregaste margen a cambio de nada. La alternativa no es dejar de hacer promociones: es asignar el incentivo por probabilidad de conversión, con la misma disciplina con la que se asigna el presupuesto de medios.

Por qué el descuento parejo regala margen

Un incentivo igual para todos asume que todos están a la misma distancia de comprar. No lo están, y esa diferencia es toda la economía de la promoción.

Los tres grupos que hay en cualquier base

El que ya decidió compra con cupón o sin cupón: para él, el descuento es un regalo sobre una venta que ya era tuya. El que está muy lejos no compra ni con treinta por ciento, porque su problema no es el precio: no conoce el producto, no confía o no lo necesita todavía. Y en el medio hay una franja que duda, donde un empujón chico sí cambia el resultado.

El presupuesto tiene que ir casi entero al grupo del medio. Todo lo que cae en los otros dos es transferencia de margen o ruido.

La cuenta que casi nadie hace

Supón una base de 10.000 personas, un ticket de 100 dólares y un cupón del 15%. Si 800 personas compran con cupón, el reporte dice que la promo generó 80.000 dólares. Pero si 600 de esas personas hubieran comprado igual (los decididos), la promo solo agregó 200 ventas: 20.000 dólares incrementales. Y el descuento se pagó sobre las 800 compras: 12.000 dólares de margen entregado. Pagaste 12.000 para generar 20.000 brutos. Con los números de tu categoría la cuenta puede dar mejor o peor, pero nunca la vas a ver si solo miras ventas con cupón.

Cómo asignar el incentivo por probabilidad de conversión

No hace falta un modelo de machine learning para empezar. Alcanza con ordenar la base usando lo que ya tienes y mirar dónde el incentivo cambia el comportamiento.

Las señales que ya tienes

Cuántas visitas hizo en la última semana, si llegó buscando tu marca por nombre, si volvió más de una vez al mismo producto, si ya te compró antes y hace cuánto, si abrió las últimas promos o las ignoró. Ninguna de estas señales es exótica: están en tu analytics, en tu plataforma de email y en tu historial de órdenes. El trabajo es juntarlas por cliente.

Después, el procedimiento:

  1. Ordena la base por esas señales y córtala en percentiles de probabilidad de compra.
  2. Mira la conversión histórica de cada percentil, con incentivo y sin incentivo, usando promos pasadas.
  3. Identifica el corte. Arriba, la conversión es alta con o sin cupón: ahí el descuento es puro costo. Abajo, no convierte nadie con nada. En la franja media la diferencia entre tener y no tener incentivo es real.
  4. Asigna el incentivo solo a la franja media, y gradúalo: más ayuda cuanto más lejos está la persona de la compra.
  5. Aparta un grupo de control dentro de cada franja antes de lanzar. Es lo único que después te va a decir la verdad.

Descuento parejo vs incentivo segmentado

  • Parejo: el decidido lo usa (margen regalado), el lejano lo ignora (ruido), el indeciso a veces lo ve tarde o no lo ve. El costo crece con las ventas totales, no con las ventas agregadas.
  • Segmentado: el decidido no lo recibe y compra igual, el lejano recibe contenido en lugar de precio, el indeciso recibe la ayuda justa. El costo crece solo donde hay conversión que ganar.

Esta operación necesita que los datos del cliente vivan unificados y que el segmento dispare el mensaje solo, sin una persona apretando botones. Es infraestructura de datos antes que creatividad: en Bigbox la implementación del CDP sobre Customer.io estuvo en producción en 15 días y hoy opera en cinco países, y esa base es la que permite que un incentivo le llegue a un segmento y no a toda la lista.

Tres tácticas para dejar de regalarlo mañana

Difiere el incentivo. No lo ofrezcas en la primera visita. Si la persona vuelve una segunda vez sin comprar, ahí sí. El comprador decidido nunca llega a verlo, porque compra antes.

Cambia el descuento por algo que no toque el precio. Envío gratis, una cuota más, acceso anticipado a la colección nueva. Cuesta menos margen que un porcentaje sobre el ticket y suele mover lo mismo a la franja del medio.

Ponle fecha de vencimiento al hábito. Si el cupón aparece todos los meses, dejó de ser un incentivo: es tu precio de lista, y tu base ya aprendió a esperarlo. La promoción que funciona es la que el cliente no puede predecir.

Cómo saber si la promo movió ventas de verdad

La única lectura honesta de una promoción compara ventas totales contra un grupo de control que no recibió el cupón. Ventas con cupón es una métrica de adopción, no de impacto: te dice cuánta gente lo usó, no cuánta compró por él.

Es exactamente la misma lógica con la que se separa incrementalidad de ROAS en campañas pagas, y por eso conviene tratar los dos problemas juntos: el cupón y el anuncio compiten por el mismo peso de presupuesto, y los dos tienden a colgarse de compradores que ya venían. En gestión de paid media ese es el criterio con el que se decide dónde va cada peso: al mensaje, al medio o al incentivo, según cuál mueve ventas que sin él no existían.

Antes de la próxima promoción general, mira qué porcentaje de las ventas con cupón del mes pasado vino de clientes que ya habían comprado tres o más veces. Ese número suele terminar la discusión.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé quién iba a comprar igual?

Con el comportamiento previo a la compra: cuántas visitas hizo, si llegó por búsqueda de marca, si volvió al mismo producto, si ya compró antes. Ordenas la base por esas señales y miras la conversión de cada percentil. El grupo de arriba convierte con y sin cupón: ahí el descuento es puro costo de margen.

¿No es injusto dar descuentos distintos?

Es lo que ya haces cuando mandas una promo por email y otra por WhatsApp, o cuando un canal tiene precio distinto del otro. La diferencia es hacerlo a propósito, con un criterio que puedes explicar: el incentivo va a quien lo necesita para decidirse, no a quien llegó primero.

¿Qué necesito para segmentar promociones por probabilidad de compra?

Los datos del cliente unificados en un solo lugar: historial de compras, visitas, origen del tráfico y respuesta a promos anteriores. Puedes empezar con una exportación y una planilla; para que corra solo necesitas un CDP que actualice los segmentos y dispare el incentivo por el canal correcto en el momento correcto.

¿Cómo sé si la promoción funcionó de verdad?

Aparta un grupo de control que no recibe el cupón y compara ventas totales entre grupos, no ventas con cupón. Si el grupo con incentivo no vende más que el de control, la promo solo abarató compras que iban a ocurrir igual. Es el mismo método con el que se mide la incrementalidad de una campaña.

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